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Fuga del Fuerte San Cristóbal

Vista desde ariba Pamplona está dominada por el monte Ezkaba, una montaña cercana fácilmente visible desde muchas partes de la ciudad que alberga una historia negra. Allí arriba, cerca de las antenas que tiene instaladas se encuentra excavado en la roca el Fuerte San Cristóbal. Una impresionante fortaleza defensiva construida después de las guerras carlistas que nunca llegó a cumplir su cometido y que fue reconvertida en penal a partir de la revolución minera en Asturias en el 34

Hoy, día 22 de mayo, se cumple la efeméride de las más importantes fugas en la historia que tiene como protagonista a esa cárcel. En 1938, durante la Guerra Civil, Pamplona era un sitio ocupado por las fuerzas franquistas sublevadas y que ni siquiera llego a tener una línea de frente. En ese momento se encontraban hacinados en el fuerte 2487 presos, siendo su mayoría represaliados políticos, en unas condiciones lamentables. Para hacernos una idea en un período de 11 años pasaron por el fuerte unos 5000 presos de los que murieron más de 500, contabilizados de forma oficial, con causas como fusilamientos, traumatismos, inanición, tuberculosis o sencillamente de frio.

La fuga estuvo organizada por una treintena de presos que poco a poco consiguieron ir desarmando a los guardias y tomaron el control de la prisión sobre la hora de la cena. Sin embargo un soldado que volvia al fuerte desde Pamplona y un preso falangista pudieron bajar a la ciudad y dar la voz de alarma. De esta forma, pocas horas después los refuerzos habían conseguido recuperar el control de la prisión y en el primer recuento se contabilizaron 795 fugados. Aunque desde la cima se pueden apreciar las montañas que delimitan la frontera con Francia estos 50 kilómetros se convirtieron en la tumba de la mayor parte de ellos. Los números son abrumadores: 585 fueron detenidos, 187 cadáveres identificados y 24 sin identificar, 4 desaparecidos y 3 lograron cruzar la frontera.

La huida a Francia no estaba organizada, la mayoría no eran de la zona y no sabían la dirección que debían tomar, sin provisiones y mal equipados, físicamente maltrechos y con las autoridades humilladas por la fuga la persecución de los fugados fue descrita por algunos como un tiro al plato. De los capturados 14 de ellos fueron fusilados como organizadores y se silenció durante años este hecho. Ahora poco a poco se van conociendo alguno de los detalles, se han iniciado exhumaciones y se ha conseguido identificar a 203 de los fallecidos en esta cárcel.

En la actualidad el fuerte se encuentra abandonado, ya que el ejército lo desocupó en la decada de los 90, en estado ruinoso habiendo sufrido ya dos incendios y hay una serie de iniciativas populares para intentar recuperar este edificio para el uso público.

Vista del patio, abajo a la derecha las celdas Más enlaces de interés:
Wikipedia
Reportaje sobre la fuga en El País
Sobre el documental Ezkaba (en la mula y el tubo)

jue 22 mayo 2008 23:480 comentarios