sáb 29 enero 2005

Fiesta cumpleaños de Pau

Durante toda la semana habíamos estado preparando la fiesta sorpresa por el 18avo cumpleaños de Pau y el día elegido fuimos todos a la casa de campo en Valldemosa. El sitio una pasada y la sorpresa de Pau mayúscula.

Para ir a la casa teníamos un mapa dibujado a mano. Hemos decidido que una panda de frikis como nosotros no puede soportar eso y ya tenemos las coordenadas gps para la próxima vez.
Latitud 39º 36'56,28" Norte y Longitud 2º 36'33,34" Este


Aunque nosotros estabamos en el bloque de al lado, también había otro edificio adjunto con esa terraza que está al lado de la piscina y la entrada a la bodega, la vista dede dentro, como ya hemos dicho antes, una auténtica pasada.


Y al poco de llegar nosotros llegó el homenajeado, como era de esperar no se imaginaba, ni siquiera un poco, lo que tenía preparado y esta es la cara que puso.


Y este es el grupo de conspiradores, no están todos los que son, pero básicamente había tres bloques familia, bulmeros e instituto.


Una vez comidos y tal salimos a dar una vuelta, ya que el paisaje y el entorno lo merecían. La casa está en la ladera de esta montaña y tiene el mar debajo (muy debajo)


Desde la terraza de la piscina volví a sacar otra foto a la costa Nord, un poco más adelante de donde estabamos hay un mirador pero la vista que sacamos desde aquí es prácticamente idéntica.


Es Xibiu, que es el nombre de la casa, por lo que nos contó la madre es una cas que en verano se alquila, pero que en invierno aprovechan para ellos.


Al lado de la casa había unos misteriosos escalones hacia abajo, que Tony y yo decidimos explorar. Después nos dijeron que son 76 escalones hechos a mano que llegan hasta una fuente.


La casa vista desde abajo, como se puede ver está construida en vertical y totalmente rodeada de vegetación por todos los lados. Nosotros estabamos en la planta de arriba.


Y no hay cumpleaños, sin tarta para soplar las velas. Hay que decir que esta era la segunda vez que Pau soplaba ya que la primera no estaba toda la gente y tuvo que repetirlo.


Pau con otra cara, al principio se había quedado como en shock, pero con el tiempo se fue normalizando. Sigo pensando que esto de las fiestas sorpresa es una cabronada para el que se las hacen :)


La culpable de todo. La madre de Pau que fue la que consiguió juntar a toda la gente y además hacer que Pau no sospechase nada.


El detalle de los platos y vasos con los que comimos es que eran del color amarillo bulmero estándar. Hasta en esos detalles pensó la madre.


En nuestra primera exploración hacia abajo no pasamos de la fuente pero una vez arriba nos dijeron que más abajo había un horno de cal. Joana y yo fuimos para abajo y descubrimos esto que no estoy muy seguro de si es un horno o la pared de un bancal.


El bosque por donde caminabamos, aparte de ser muy empinado, era precios y estaba claro que si tropezabas acababas en el mar.


Joana en el bosque al lado del posible horno, ya se que no le gusta que le saquen fotos pero como soy yo el que lleva la cámara no me queda más remedio.


El posible horno de cal visto desde arriba, se aprecia que tiene una forma circular pero no pondría la mano en el fuego.


Eva, Lumen, Eduard, Toni y Joana. Los del primer plano están hablando algo del regalo de Pau.


Y llegarón los regalos, este es una cinta para el pelo de un manga que acaba en uto. La cinta del pelo llevaba una especie de matrícula pero el flequillo de Pau no lo deja ver.


Totes les dones posando para una foto que les hacía Xisco, ellas fueron las encargadas de la logística detrás de la barra y hay que felicitarlas ya que todo estaba delicioso.


La foto de los bulmeros que habíamos salido para dar el regalo a Pau (estaba en el maletero del coche de Eva). Como era un buen sitio para sacar fotos de grupo hay algunas más.


Como por ejemplo esta sacada por la madre de Pau. De izquierda a derecha yo, Eduard, Kiko, Xisco, David, Joan, Tony, Joan Miquel, Pau y Eva. Hay dos "infiltrados" detrás de Eva que no se sus nombres.


La cara de Pau cuando Eva abrió el maletero, tenemos la sospecha que no se imaginaba que todo lo que había en el maletero era para él.


Pasemos a describir el regalo, un auténtico ordenador de hacker, realizado a base de piezas variadas de otros ordenadores y sin tapa lateral, requisito imprescindible en la casa del buen informático. El ordenador arrancaba además con una Ubuntu con usuario Pau y contraseña Pau.


El ordenador venía acompañado de un teclado y ratón (creo que inalámbricos) y un monitor crt de 17 pulgadas. Por supuesto una vez sacado del coche Pau tuvo que acarrear con ellos :)


Pau de nuevo entró en shock y la madre toda emocionada se puso a llorar, yo creo que estas son las cosas que te alegran la vida.


Todos los de los regalos volvimos a la entrada de la casa y ya que la puerta estaba cerrada nos quedamos fuera esperando.


Como he dicho antes había muchas cámaras y uno de los clásicos es la foto recursiva, la mía es la tercera y Xisco creo que es el que tiene la foto principal.


Este era el cartel que estaba a la entrada de la casa de nuevo detalle de la madre.


De nuevo en la casa, esto era la entrada que tenía unas escaleras que llevaban al piso de abajo. Lo bueno de toda la casa es que no hay sitio que no tenga una ventana para aprovechar las vistas.


El cuarto de baño al que dejaba alucinado todo el mundo ya que la bañera tenía un espejo en la parte de arriba.


El nuevo piercing de Eva, un chisme con bolitas que le atraviesa la lengua.


Desde la casa nos dimos cuenta que fuera estaba empezando a nevar y salimos todos. Joana intentaba que le cayesen copos de nieve en la boca y Matías decidió que le pegaba más el papel de degenerado.


En esta foto intentaba que se viesen los copos de nieve por el contraste de los copos blancos cayendo y la ropa negra del chico de atrás, pero Joana se cruzó justo cuando sacaba la foto.


Aquí si que se puede ver como nevaba, no duró mucho y ni siquiera llego a cuajar en los coches.


David con un serio problema de caspa, ya le hemos dicho muchas veces que se lave pero el insiste que eso del agua es malo.


¡Oh dios mío!, han matado a Kenny
¡Hijos de puta!


Una vez que dejó de nevar y vimos que no podíamos hacer el pingüino, volvimos a la casa para a) dejar de hacer el canelo fuera con el frío y b) para entrar en calor y volver a tomar un café.
Lo bueno es que fuera las vistas cambiaban con la luz


Y de nuevo con las vistas, aquí la gracia está en los dos rayos de sol que atraviesan las nubes e iluminan el mar.


Pues nada, al final poco a poco nos fuimos volviendo aunque como sobraba mucha comida nos tuvimos que llevar un plato cada uno con provisiones para el camino. Joana y Eduard con sus raciones de supervivencia por si se quedaban atrapados en la nieve.
Eso es todo, Molt d'anys Pau


Publicado por | Ver galería (40)